LOS MERCENARIOS 3: MUY DIVERTIDA

Hace unos días mencionaba a cierto individuo que escribe en un diario digital (prefiero no decir el nombre porque tampoco es necesario hurgar en la herida), y este señor que se autoproclama “crítico de cine”, dijo de la nueva entrega de los Mercenarios que era aburrida y decaía bastante respecto de la aventura anterior. De los Mercenarios 3 se puede decir cualquier cosa menos que es aburrida. Si hay algo que impregna las dos horas de metraje del film es el entretenimiento, la acción y el sentido del humor. Al equipo habitual se unen cuatro nuevos miembros más jóvenes que establecen cual va a ser la esencia de esta nueva película: el enfrentamiento generacional. Encontraremos en ella dos estilos de actuación: la vieja guardia comandada por Stallone, Statham, Lundgren y los ya conocidos que optan por el asalto a lo bestia, tiros y explosiones para cazar al malo de turno; mientras que la nueva troupe de jóvenes es digamos más “sofisticada”. Es aquí donde encontramos el elemento de la cuidadosa planificación, una táctica que conlleva utilizar las nuevas tecnologías para dejar al adversario en desventaja y culminar la operación de una manera más limpia.

¿Quiénes son las nuevas incorporaciones al elenco? Wesley Snipes, un actor al que ya conocemos todos por ser el cazavampiros de Marvel, Blade, que en el film interpreta a uno de los primeros miembros del grupo de los Mercenarios, al cual liberan de un tren que le lleva a la cárcel por evasión de impuestos (un guiño hacia Snipes quien en la vida real se ha pasado unos cuantos años encerrado por este delito); Kelsey Grammer, conocido por la serie Frasier y la reciente Boss, interpreta aquí a Bonaparte, un conseguidor de nuevos Mercenarios para Stallone, y a Harrison Ford sustituyendo a Bruce Willis en un personaje similar al que hacía este, pues interpreta a un alto cargo de la CIA aburrido del trabajo de oficina. Y un Antonio Banderas que sin duda es el elemento más refrescante de esta nueva aventura, aunque sobra el cántico de “Soy el Novio de la Muerte”, personalmente es lo único que no encuentro cómico de la película. Al margen de estos veteranos encontramos a los cuatro jóvenes, tres chicos soldados y una joven de armas tomar. ¿El malo de la función? Mel Gibson, el cofundador de los Mercenarios, que se hartó de ganar poco dinero y decidió coger más con el tráfico de armas.

Los Mercenarios han vuelto y demuestran que no están listos para ceder el testigo a nuevas generaciones, y tampoco hace falta. ¿Merece la pena verla? Sin duda.

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