UNA NOCHE EN EL VIEJO MÉJICO: AGRADABLE Y ENTRETENIDA

Esta es la historia de Red Bovie (Robert Duvall), un ranchero texano que ve cómo su mundo particular se viene abajo víctima de un constructor sin escrúpulos que le ha arrebatado sus tierras para realizar una Urbanización de lujo. Bovie, llevado por la desesperación de que todo aquello que conoce y ama se ha perdido intenta reunir el valor para suicidarse. Pero entonces, como si de una señal divina se tratase, aparece Gally (Jeremy Irvine) un joven de Nueva York que dice ser su nieto. Aquí encontramos el relato principal del film, que durante su primer tramo, nos transmite que es un drama social que ya hemos visto en otras ocasiones, porque Bovie se niega a aceptar el hecho de que su vida esté acabada, ya que pretenden encerrarle en un parque de caravanas que hace las veces de residencia de ancianos.

“Me niego a que mis días se acaben conmigo sentado mientras que otra persona me da la comida con una cucharilla”.

Vemos además un potente choque generacional y cultural entre Bovie y Gally. Un hombre del que se puede decir que es un auténtico vaquero, que se ha criado toda su vida en el rancho que le han arrebatado al igual que sus ancestros, y Gally, un hijo de las nuevas generaciones, alguien que vive en la gran ciudad y que lo tiene todo…o en el fondo, no tiene nada. Tendréis que ir a verla para averiguarlo. Para sorpresa de Gally, su abuelo arranca el coche y decide irse a vivir la vida al Viejo Méjico. Quiere mujeres y buen baile. Como decíamos antes, lo que empieza siendo el relato de un hombre al que todos dan por acabado debido a su edad, en el segundo tramo del film, adquiere una tonalidad distinta, revelándonos una historia dentro de la Historia, que pretende llegar a la genialidad de un Cormac Mcarthy, y es aquí donde la película comienza a perder fuelle.

Casualidades de la vida, en su camino hacia Méjico, Bovie y Gally recogen a dos delincuentes en una gasolinera. Bovie enseguida se da cuenta de que no traman nada bueno, y en un momento dado, los dejan tirados, pero la mochila que llevaban, se queda en el interior del coche, un objeto que será el origen de una gran epopeya que van a vivir el abuelo y el nieto, en la que interviene un asesino profesional (Luis Tosar), que no se detendrá ante nada para recuperarlo, y una joven cantante mejicana (Angie Cepeda)que desea cambiar de vida y regresar a sus raíces, al pueblo donde nació, porque no se adapta a la miseria de los tiempos modernos, una chica que se enamorará de Red Bovie.

Son estos dos últimos personajes los que más flojean en el film, especialmente el de Patty, la cantante, de la que sabemos esas pocas cosas, pero que a la hora de la verdad poco aporta al film. En líneas generales, la historia del dinero intenta emular al relato de “No es País para Viejos”, y es donde reside el principal error de esta película, que más que nada, es un fallo del guión, porque la dirección de Emilio Aragón está muy bien, los actores en general hacen buenas interpretaciones, pero el espectador se queda con la sensación de que no sabe para qué lado quiere tirar la película. No se cómo definirla, si es un western moderno o si es un drama social con guiños de western. Independientemente de todo esto, es una cinta que se ve muy bien, resulta entretenida y entran ganas de irse a pasar una noche al Viejo Méjico.

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