AMAZING SPIDERMAN 2: PATÉTICA, PUERIL Y ÑOÑA

El año pasado vislumbre un pequeño haz de esperanza al ver la nueva película del hombre araña, en la que había cambiado absolutamente todo. Lo que se llama hoy día Reboot, que es comenzar una saga ya conocida de nuevo. Las tres películas anteriores de Spiderman, llevadas a cabo por Sam Raimi, rozaban el ridículo más espantoso, aderezado con un insoportable y nefasto Tobey Mcguire en el papel protagonista, y una pésima actriz llamada Kirsten Dunst que no podía ser más insulsa y repipi. Afortunadamente, James Franco pudo resarcirse de su patético papel de Harry Osborn, haciendo el reboot de la saga del Planeta de los Simios ( que es una auténtica maravilla) y convirtiéndose con el paso del tiempo en un mejor actor, porque en Spiderman daba auténtica lástima. Creía haber visto ya el máximo nivel de estupidez intelectual que se podía alcanzar con las adaptaciones de este superhéroe, pero lo cierto es que, el director Marc Webb y los guionistas Roberto Orci y Alex Kurtzman, confirman que estaba equivocado. Confirman que los records están para batirlos, y desde luego, cualquier aficionado que se considere como tal a los cómics en general no puede estar de acuerdo con este producto sobrepasado de azúcar y diálogos imbéciles y pueriles.

Ya se ha repetido hasta el astío el argumento de esta nueva entrega del trepamuros, por lo que no merece la pena volver a repetirlo. Conocemos de sobra a los villanos que aquí aparecen, y que son justamente los personajes que hacen un poco soportable esta película, que desde luego merece todos los antioscars que se pueda llevar una cinta. El otro día, leí un análisis realizado por una compañera dedicada a este oficio de la crítica de cine, y decía algo así como que “esta película da la sensación de ser otra cinta rutinaria de superhéroes”. Hay quien interpreta esto como una manera elegante de decir que la película no vale nada. Por supuesto que no es que no valga nada, es que reitero el asunto de que es un verdadero insulto a la inteligencia de un espectador medio, ya no amante de los cómics, sino también para alguien que no lo es. Siguiendo con el razonamiento de dicha compañera, lo que creo es que este petardo insufrible no se puede comparar ni mucho menos con cintas de superhéroes como Iron Man o el Capitán América. De hecho, hace tiempo que vengo sosteniendo la idea de que Kevin Fiege, presidente de Marvel Studios, debería comprar los derechos de personajes como Spiderman o los X-Men, continuamente maltratados. Porque, ya lo avanzo, preparaos para lo nuevo de X-Men, no invita precisamente al optimismo ni la esperanza, sobre todo teniendo en cuenta lo malísimas que han sido las últimas películas de esta saga, y sí, incluyo la de Primera Generación, un conjunto de incoherencias excesivamente larga.

Ya que menciono la duración. Resulta que cuando estoy viendo una película, un síntoma claro de que algo falla, es si no paro de moverme en la butaca buscando la postura adecuada que me permita resistir la sobrecogedora experiencia. Antes de que se me olvide, debo decir que Roberto Orci y Alex Kurtzman, guionistas a los que respeto entre otras cosas por la serie Lost, de mis favoritas, han logrado que me cuestione seriamente su labor como tal. Y desconozco el motivo de haber cambiado a los guionistas de la primera parte por estos dos individuos. ¿Decisión del Director? La confianza que había depositado en Marc Webb desde luego, se ha hecho pedazos, y si yo fuese jefazo de Sony, tras ver esto, estaría despedido y junto a él los escritores de dicho bodrio.

Lo que más me ha decepcionado de esta nueva de Spiderman, que tiene bastante poco de Amazing, y es más que nada una estupidez, es el maltrato hacia los villanos que salen en la misma. Porque, da la casualidad, de que Electro y Duende Verde, son de los enemigos míticos del hombre araña. Concretamente el Duende Verde, por cuestiones que no revelaré para aquellos que quieran ver la película. Muchos os preguntaréis ahora: ¿Pero es que no hay nada bueno en esta película?

Siendo benevolente, defiendo absolutamente a los villanos, Electro y Duende Verde, porque logran mantener la película. Jamie Foxx está genial en el papel del denostado ingeniero electrónico Max Dillon, un solitario que solo desea atención y no ser invisible para el resto. Y Dane Deehan en el personaje de Harry Osborn, magnífico,  logra ser un villano memorable al que despachan en poco más de diez minutos. ¿El Duende Verde despachado en diez minutos? ¿Cuántos cómics hay con este enemigo? Al menos parece que respetan un poco más a Electro, lo cierto es que los dos combates que hay contra este son los mejores momentos de un film de dos horas y veinte de duración que se hacen eternas. Desconozco si el problema ha sido incluir a tanto personaje, pero no lo creo, sino…observemos Los Vengadores, una muestra de que no es difícil crear un guión cohesionado, ágil y donde todos los personajes están perfectamente valorados, aunque claro, Tony Stark destaca siempre.

La acción y la adrenalina son sustituidas por una sucesión de encuentros entre Spiderman y Gwen Stacy, su preciosa novia, encantadora, mucho más que la pedorra de Mary Jane Watson, pero dichos momentos son como de película teenager cargada de hormonas. Particularmente estoy bastante agotado del tenebrismo sentimental de Crepúsculo. Yo creía que una película de este estilo necesita ante todo acción, intriga y aventuras…

¿Merece la pena ver Spiderman? Esto es algo que dejo a vuestra elección.

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