UNA FAMILIA DE TOKIO: GRAN RETRATO DE UNA SOCIEDAD

Pocas son las ocasiones en que te encuentras con una película verdaderamente emocionante. Este año, de todos los estrenos que ha habido en salas, incluidas las cintas que han optado a los Oscar, solo unas pocas se llevan el premio por mi parte hacia esa emoción de la que hablo. Pero no me refiero a la adrenalina que uno siente cuando ve una película de superhéroes o algo así, hablo de otro tipo de emoción, de esa que te indica que, ante tus ojos, tienes una obra realmente maravillosa, porque al final todo en ella es un perfecto engranaje que logra convertirse en genial. Este año, solo ha habido tres películas que me hayan emocionado en todos los sentidos, que me hayan hecho partícipe de la historia que me estaban relatando. De las que estaban nominadas al Oscar, contrariamente a lo que muchos dirán, HER es sin duda la emoción personificada en Joaquim Phoenix. Muchos se escudan para no verla en el adjetivo hipster. Debo de ser una nulidad intelectual porque no comprendo semejante afirmación, aunque cada vez que la escucho, me parece que es una de las mayores idioteces que he escuchado en mi vida.

La segunda Gran Emoción es porque he descubierto la primera OBRA MAESTRA en mucho tiempo, concretamente desde el estreno de la trilogía de El Señor de los Anillos, y no se trata de una película americana, sino China. Hablo de THE GRANDMASTER, la última película del desconocido para muchos Wong Kar-Wai, que se ha convertido para mí en una auténtica muestra de a dónde pueden llegar los directores de cine cuando se proponen contarnos un relato que no solo nos entretenga sino que además nos transmita algo, unos valores muy necesarios para estos tiempos desnortados. Por supuesto no ha triunfado, este Occidente en decadencia en el que vivimos, ya no comprende el Honor, la Lealtad, la Humildad, el respeto por los Maestros y aquellos que saben más que nosotros, y sobre todo, el Amor verdadero, ese que no necesita de sexo para mostrarse y que se nos da a conocer por gestos, por miradas.

Y esta emoción de la que voy a hablar ahora ya es más personal, y se refiere a El HOBBIT parte 2, que muchos se han empeñado en denigrar bajo criterios puristas imberbes y pueriles. Por supuesto ya no se quiere tener en cuenta a Peter Jackson para nada, porque claro, se come con patatas a todos los demás seguramente, o a lo mejor, es una cuestión de pura envidia. Desgraciadamente, la Masa es muy poderosa, y no hablo de Hulk precisamente, sino que los pocos verdaderos amantes del cine estamos supeditados a los designios de un grupo de individuos más o menos numeroso, que son los que deciden lo que es bueno y es malo. Por ejemplo: Porque unos dicen que Gravity es buena, eso significa que todos los demás, pusilánimes mortales, debemos aceptar este dogma como divino designio. Y claro, cuando uno se queja contra esto, pues es que se sale de lo normal. En otros tiempos seguramente unos cuantos seríamos carne de campo de reeducación si nos descuidásemos.

Toda esta perorata me sirve para introducir la otra Gran Película que he visto este año. Y no la he visto en Cine, sino en DVD. Lo cierto es que se me debió escapar cuando estuvo en cartelera. Se llama “Una Familia de Tokio”, y su argumento va en absoluta consonancia con el título. Al parecer, esta es un remake de una obra antigua llamada “Cuentos de Tokio”, la cual no he visto pero pronto le pondré remedio a eso. ¿Qué nos cuenta Una familia de Tokio? Pues ante todo es un retrato de una sociedad, de una cultura, de unas costumbres y unos valores que en Occidente están en declive, especialmente el respeto hacia las personas mayores. En la película vemos cómo unos hijos que viven en la capital nipona se desviven para lograr que sus padres disfruten de la visita que les van a realizar. Los abuelos vienen de una pequeña isla costera, en donde la vida es mucho más tranquila y rutinaria, donde no hay prisas, atascos ni compromisos que cumplir.

El hijo mayor es médico, y el orgullo de su padre, junto con la hija mediana, que es peluquera. Pero la “oveja negra” es el hijo pequeño, un chico que al que su padre sometía a presiones excesivas con las notas escolares, generando al final en él un rechazo absoluto. Ambos dos arrastran una relación complicada, pues su padre piensa que no será capaz de valerse por sí mismo, especialmente en Tokio, donde la vida no es precisamente barata. Poco a poco vamos vislumbrando cómo son las relaciones familiares, lo ceremoniosos que son los almuerzos y las cenas, la educación con la que se tratan entre ellos, donde cada poco es habitual ver a alguien arrodillado y dando gracias por algo. Pero vemos también que, en esta familia, no hay lugar para los gestos afectuosos. No hay ningún abrazo, ningún beso. Si acaso de vez en cuando alguna caricia y poco más. Seguramente llamará la atención a más de uno.

Como es habitual en el cine oriental, asistimos a una historia marcada por las emociones que están presentes en todas las miradas, los gestos, las sonrisas, los diálogos. Y como es habitual con este tipo de producciones, que aunque hayan ganado numerosos premios, la mayor parte del público no se para un momento a intentar verlas antes que cualquier otro producto más comercial y accesible. Pues claro, ocurre que son películas que piden un cierto compromiso por parte del espectador, y es la reflexión acerca de esos problemas humanos que tenemos cotidianamente, pues en “Una Familia de Tokio”, por ejemplo, un elemento presente es la Muerte. Y nos habla sobre cómo afrontamos la pérdida de los seres queridos. El relato es sencillo, simple, y como suele ocurrir en estos casos, nos trae una gran película, bastante mejor que muchas de las nominadas al Oscar.

Invito a todos a que se acerquen a esta preciosa narración, y que no se preocupen en ningún momento por el coste de la película, ya que sin duda será una gran inversión. Lanzo ya con esto una primera recomendación de cara al próximo fin de semana de comienzo de Semana Santa, para que junto con la tradicional Ben Hur, hagáis un hueco a esta cinta japonesa verdaderamente sublime y que sin duda no dejaréis de ver una y otra vez.

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2 comments

  1. Amigo Ramiro. Tardas demasiado en ver “Cuento de Tokyo” (Tokyo monogatari) de Yasujiro Ozu ya que se trata de una de las, probablemente, 10 mejores películas de la Historia del Cine y así figura en todas las listas, de Susan Sontag a “Sight and sound”, habidas y por haber. Inluída la mía, por supuesto. Amén de que Ozu es, seguramente, el cineasta asiático más importante y esencial que haya existido. Por encima, incluso, de otros genios como el tambien japonés Kenji Mizoguchi o el hindú Satyajit Ray. Este es el problema de la película de Yamada. Que nunca debió rodarse. Es como si alguien se atreviera a perpretar un remake de “Ciudadano Kane”, “La quimera del oro” o “Los olvidados”. Por lo demás, cometida la blasfemia (1), “Una familia de Tokyo” es un notable melodrama (justamente lo que no es el film de Ozu) filmado con la profesionalidad del veteranísimo Yamada. “The grandmaster” me parece excelente, pero no una obra maestra, Y “Gravity” una solemne estupidez cuya mayor virtud es su breve duración. Pronto elaboraré en mi “vergerus” un dossier dedicado al inconmensurable Ozu. Supongo que eres una persona joven. Que suerte, yo ya friso en los 67 años y encima canceroso.

    LuisB.- Zaragoza

    1) Se de cinéfilos (Zaragoza, Madrid, Sevilla…) e incluso críticos conocidos – J.M. Latorre, Carlos Heredero, Angel Quintana, Miguel Marías – que se negaron a ver la película de Yamada por razones de respeto a la memoria de Ozu. Exagerados.

    1. Muchas gracias por tu comentario Luis, y es un verdadero placer conocerte. Deseamos que nos sigas escribiendo comentarios, tus aportaciones
      son muy buenas y destilas pasión por el séptimo arte, cosa que agradecemos aquí enormemente. Los que hacemos este blog no somos profesionales de la materia
      solo tenemos un enorme cariño hacia el Cine y pretendemos transmitirlo. Como objetivo principal tenemos ayudar a los lectores espectadores a que elijan líbremente
      lo que desean ver en las salas. No solo hablamos de estrenos sino también de productos que ya están en el mercado doméstico.

      Soy consciente de que tardo mucho en ver Cuentos de Tokyo, te aseguro que la veré muy próximamente. Respecto de Grandmaster me encanta encontrar otra persona
      que la haya visto y le haya gustado mucho, yo le tengo un cariño especial porque ha supuesto para mí una de las mejores experiencias del ultimo año en salas, por no
      decir que la única verdaderamente gratificante salvo con otras muy pequeñas excepciones. Espero que disfrutes con nuestras próximas publicaciones, y si tienes alguna sugerencia
      haznosla.

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