HER, TIERNA, CONMOVEDORA, UNA MARAVILLA

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El director Spike Jonze eleva la apuesta con esta nueva historia, a camino entre el drama romántico y la utopía de ciencia ficción. Además de comentar lo que es la historia principal del relato, creo que el director nos ha querido mostrar una realidad social “futura” para la cual estamos sentando las bases ahora mismo. ¿Cómo es esa sociedad? Pues una en la que la tecnología tiene preponderancia y ha eliminado cualquier viso de humanidad que le queda al ser humano. Tomemos como ejemplo la profesión a la que se dedica Theodore, nuestro protagonista, un brillante Joaquim Phoenix al que se echaba de menos desde hace mucho tiempo en un film. Theodore se dedica a escribir cartas personalizadas. Ya sean de amor o amistad, sus clientes le dan unos pocos detalles sobre la persona a la que va dirigida y el tono que quieren expresar, luego él se encarga de todo.

¿Puede llegar un momento en el que ya ni siquiera seamos capaces de escribir una carta? Quizás esta no sea la pregunta clave, porque más bien todo en esta película está unido a los sentimientos. La cuestión importante es: ¿Puede llegar el día en que ya no seamos capaces de expresar nuestros sentimientos? ¿Seguiremos teniéndolos? La realidad que nos transmite HER es una en la que ya todo se hace con voz y con sistemas interactivos, una realidad en la que muchas personas, como en el caso de Theodore, están absolutamente solas y aisladas del resto y su única posibilidad de encontrar el amor o el sexo es una conversación por un chat. Poco a poco vemos que además Theodore se está divorciando y esta es quizás una de las escenas más duras de toda la película, más adelante entraré en ella.

Nuestro protagonista camina por los pasillos de un centro comercial y se topa con un anuncio en el que se habla de un nuevo e innovador Sistema Operativo Intuitivo llamado OS1. Theodore no duda ni un instante y lo compra. Cuando comienza a instalarlo, el Sistema le dirige unas preguntas de Control básicas para determinar las características del usuario, como por ejemplo si prefiere hablar con un hombre o con una mujer, o cómo es la relación con su madre, o si es una persona muy sociable o un solitario. Es entonces cuando el Sistema se programa y “nace” Samantha (con la voz de Scarlett Johanson). Hasta aquí todo parece que va bien, pero no es más que el principio de una historia de amor trágica aunque bellísima. A partir de aquí los sentimientos comienzan a fluir y Samantha va alcanzando cotas de “humanidad” que la hacen “enamorarse” de Theodore. En un momento dado, nuestro protagonista le cuenta que su mujer quiere divorciarse de él pero que no puede firmar los papeles. Samantha le pregunta por qué no quiere hacerlo y él responde con inmenso dolor: “Es que para ella solo es un papel. Pero no para mí. Para mí es algo más”.  Una vez más vi reflejado en esta película una realidad que experimentamos a diario, y es ver cómo se destruyen las relaciones personales, con qué facilidad hemos convertido el compromiso y el matrimonio en un mero papel con dos firmas.

Más adelante conocemos a Catherine (Rooney Mara) la ex mujer de Theodore, una chica inestable emocionalmente y que, a diferencia del protagonista, es incapaz de controlar lo que siente. Es el extremo opuesto de Theodore. El chico la dice que sale con Samantha, su sistema operativo, y ella le echa en cara si es incapaz de gestionar emociones reales e interactuar con las personas. Y es entonces cuando surge la sorpresa con Amy (Amy Adams) una vecina de Theodore y antigua compañera de la universidad. Entonces vemos que ambos son más parecidos de lo que ellos creen. ¿Serán capaces Theodore y Amy de encontrar esa humanidad perdida? Hay pocos que se hayan atrevido a decir que esta cinta es profética o que retrata una posible sociedad futura que nazca a raíz de la que vivimos actualmente. Personalmente me atrevo a afirmarlo. No sé si será dentro de cinco o treinta años, pero estamos reuniendo altas probabilidades de alcanzar una deshumanización preocupante. Véase también otro guiño que hay en el film a las “pocas editoriales que aun publican libros en papel”. Puede que sea un simple flash, pero vemos que esa deshumanización ha traído consigo también la “regeneración” o transformación de la cultura tal y como la conocemos hoy. En toda la película no se ven prácticamente libros, solo pantallas de ordenador. La Vida de las personas está en Internet y en los bytes. ¿Simples elementos visuales? Pienso que no, que esta historia es en conjunto una advertencia sobre la pérdida de los sentimientos y la fragmentación de las relaciones humanas.

Como bien dice Samantha: “Cuanto más amamos, más grande se hace nuestro corazón”. O así es como debería ser. El amor trasciende los contratos, es algo más. Nos dignifica y engrandece como personas. Tengo claro qué película se merece el Oscar al Mejor Guión y posiblemente el de Mejor Película también, y es esta maravilla que mantiene al espectador en un torrente emocional de principio a fin.

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