CANÍBAL, UNA HISTORIA DESAPROVECHADA

Caníbal Final

La siguiente crítica está referida al Guión de la película, publicado por la editorial Ocho y Medio, en su nueva colección llamada “Setenta Teclas”. Está firmado por Manuel Martín Cuenca, el director del film, y es una adaptación de la novela “Caríbal” de Humberto Arenal. No he visto la película ni he leído la novela, solo el Guión de la misma, del cual he disfrutado porque se trata de una historia interesante aunque por desgracia está algo desaprovechada y resulta evidente lo que va a ocurrir a continuación.

Siempre he defendido, y defenderé, que no hay nada como ver mucho cine, de todo tipo, y leer diversos tipos de libros, escuchar multitud de música, para coger algo llamado Criterio. Esto tiene su lado positivo y su lado negativo. Positivo es el hecho de que uno adquiere conocimientos culturales diversos y puede opinar o debatir sobre cualquier tema relacionado con la cultura. Desde el lado negativo, es realmente una faena, porque el que tiene criterio enseguida será capaz de ver similitudes con otras historias anteriores, eliminando de forma radical el factor de la originalidad. Hace tiempo leí en un libro sobre cómo escribir guiones, que hoy día ya es casi imposible ser Original, que lo único a lo que puede aspirar el escritor es a tener mínimas diferencias con sus competidores. Si tenemos esto en cuenta… ¿Para qué hacer películas o seguir escribiendo?

Tras leer el guión de Caníbal, la sensación que tengo es de haber estado entretenido y enganchado a sus páginas, que quiero saber cómo se ha trasladado ese texto al lenguaje audiovisual. Y al mismo tiempo surge en mi cabeza una vocecita que me dice: “Este relato se parece mucho a Psicosis”. Aplaco esa voz estableciendo que los parecidos son pocos, pero por desgracia ese combate mental no está decidido, y aun no sé si esto es un intento de emular al mago del suspense o qué es lo que me quieren contar. El protagonista, nuestro Caníbal, se llama Carlos, es un sastre (de los pocos que quedan como él dice), tiene una vida sencilla y es como un ermitaño. Esa meticulosidad y perfeccionismo que emplea cuando corta las telas y se dispone a hacer un traje, la emplea también a la hora de matar mujeres. Carlos es un psicópata, alguien carente de empatía y que por lo tanto tiene dificultades serias para relacionarse con otros seres humanos. Como ya hiciesen otros asesinos míticos del celuloide y del papel, Carlos tiene una máscara con respecto al mundo exterior.

El guión va lanzando mensajes respecto a Carlos, mensajes que no terminan de quedar claros del todo, aunque podemos interpretar que el director quiere implicar al espectador en la trama para que sea este el que vaya sacando sus conclusiones acerca de los acontecimientos. Personalmente fui sacándolas a medida que leía, pero no están claras. Todo lo que rodea las páginas de Caníbal es un misterio, o casi todo. No sabemos si esa viejecita llamada Aurora a la que Carlos suele visitar sabe su “oscuro secreto”, ya que en cierto momento le dice: “Tu nunca podrás estar con una mujer”. ¿Es como Harry Morgan con Dexter? ¿Sabe Aurora que Carlos, al que aprecia como un hijo, esconde algo terrible en lo más profundo de su alma? Claramente vemos que Carlos no es como Dexter, más bien es un Norman Bates que vive en Málaga y tiene una sastrería en vez de un hotel, solo que el negocio no es el escenario de sus crímenes.

Es un Norman Bates porque además es un poco voyeur, y responde a lo dicho por Hannibal Lecter: “Codiciamos lo que vemos cada día”. Carlos ve a Natalia, su vecina, y enseguida siente que quiere estar con ella, que la “ama”, pero a su manera. El amor que él transmite conlleva la muerte. Puede que la propuesta no sea diferente a otras historias que hayamos visto anteriormente, pero aún así puede ser una película interesante de ver, y sí que es diferente a los géneros que últimamente se explotan en el cine patrio. En el marketing del film se dice que es una historia de amor, pero el diagnóstico más acertado podría ser el de un relato sobre la codicia y la perversión de la mente humana, que está desaprovechada y podría haber dado alcanzado mejores niveles.

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